"Camino Taichi"


Meditaciones a partir de una caligrafía de Lü Dongbin

por Daniel Chadud

Perseverar, perseverar, perseverar

Relajar, relajar, relajar

Perdonar, perdonar, perdonar

El silencio, puede ser la mejor respuesta

Perseverar, perseverar, perseverar

Uno debe auto-disciplinarse.

Perseverar, seguir adelante sin rendirse,

incluso en circunstancias difíciles,

uno debe mantener en alto su espíritu

y empeñarse, para lograr sus objetivos.

Cuando tus desafíos se vuelven duros

y ya has superado el período de “la luna de miel”,

debes perseverar en tu camino

y respetar tus compromisos.

Mantén tus principios firmes, tus raíces sólidas,

para poder cumplir tu propósito.

Eso significa ser “cuadrado por dentro”;

auto disciplinado y perseverante.

Relajar, relajar, relajar

Cuando nos formamos una imagen estática de nuestro mundo,

y nos enfrentamos a los naturales cambios que la vida tiene,

reaccionamos con rigidez y tensión,

producto de la frustración que esto nos genera.

Hemos desarrollado el hábito de resistir el cambio,

en vez de estar preparados para ser flexibles

y abiertos a la realidad dinámica que nunca se detiene.

Relájate, no dejes que el miedo te controle,

si luchas rígidamente en contra de la realidad, tensarás

y tu equilibrio terminará siendo quebrado por lo inevitable.

Si al fuego respondes con más fuego,

el bosque entero termina quemándose.

Esto es usar fuerza contra fuerza (doble presión);

la frustración atrapará tu mente, consumirá tu energía,

y te llevará a perder una visión más amplia.

Fácilmente serás controlado por la ira.

El miedo lleva a la ira,

sembrando también otras emociones negativas.

Tómatelo con calma, no desesperes,

no trates de controlarlo todo,

o te volverás predecible y manipulable.

Aprende a escuchar y seguir,

mantén tu equilibrio interno y tu raíz,

redirige las fuerzas que te abrumen,

así podrás abrirte a nuevas oportunidades

y conseguir una nueva posición más favorable.

No reacciones:

mantén tu centro,

evalúa neutralmente,

usa tu sabiduría interna

y luego acciona.

Al igual que no se empuja el agua,

canaliza las presiones,

usa las fuerzas espirales,

manténte relajado, centrado

y abierto a nuevas opciones.

Eso significa ser “redondo por fuera”;

aprender a conectarte, ser flexible y armonizarte con los demás.

Perdonar, perdonar, perdonar

No seas demasiado mañoso y demandante

respecto a lo que otros hicieron o dijeron.

Si no, te responderán con más tensión hacia ti.

Los enjuiciamientos y acusaciones generan resentimiento,

lo que multiplica las emociones negativas,

generando que el daño retorne a ti.

Más aun, ¿estamos realmente en la posición de juzgar y sermonear a otros?

Cuando alguien haga algo que consideres malo,

antes de enjuiciar a otros,

pregúntate primero cuantas veces tú también lo has hecho.

Cuando alguien haga algo que consideres bueno,

también pregúntate primero cuantas veces tú también lo has hecho.

Siguiendo este camino, desarrollarás tu consciencia,

aprendiendo a realizar más lo que consideras bueno

y dejar de hacer lo que consideras malo.

Te volverás un ejemplo, enseñando sin palabras,

para inspirar a otros a evolucionar.

Por estos motivos, cuando alguien te cause daño;

expresa lo que sientes, exige respeto, no toleres los abusos

y siempre mantén tus principios…pero aprende también a perdonar.

Todos cometemos errores.

Aún más importante, aprende a perdonarte a ti mismo.

El verdadero perdón se alcanza,

cuando logramos sanarnos del dolor emocional ocasionado.

Entonces, nos liberamos también de las emociones negativas que el dolor generaba,

cortando ese apego emocional con nuestro agresor.

El perdón, nos libera del cautiverio emocional.

El silencio, puede ser la mejor respuesta

Un antiguo proverbio árabe dice:

“Eres amo de tu silencio

y esclavo de tus palabras”.

La utilidad de una copa,

no se mide por el material del cual está hecho,

si no por el “vacío” que es capaz de contener.

La calidad de la arquitectura de un edificio,

no está en las murallas que lo soportan,

sino en las actividades que en él se pueden realizar.

Así como valoramos las cosas por “lo que son”,

debemos aprender a valorarlas también por “lo que pueden ser”.

El vacío significa potencial.

En una lucha,

algunas veces la mejor acción ante un ataque es ceder,

liderando esa fuerza hacia el vacío.

A veces, cuando no manifiestas,

mantienes todas las opciones abiertas.

Si no contradices a nadie,

nadie podrá contradecirte.

De esta forma, puedes evitar incrementar el conflicto

y enfocarte en las oportunidades para resolverlo.